
…Y la blanca nieve que cubría los suelos se tiñó de un rojo intenso cual carmín. Los cielos se tornaron oscuros, silenciosos, solitarios; para luego dejar escapar un doloroso y ahogado grito del frío e imponente viento, acompañado sigilosamente por mi propia y rota voz. Solo solté un par de suspiros, pero ni yo mismo fui capaz de reconocerlos. Mi boca estaba pastosa, seca, pesada; y mi voz no se encontraba mucho mejor. Fui capaz por primera vez de escuchar los fuertes ronquidos que mi pecho liberaba cada vez que tomaba un poco de aire, y me asusté. Traté de mover
una de mis manos hasta mi garganta, la cual me quemaba como mil brasas del mismísimo infierno cada vez que trataba de tragar la saliva mezclada con un poco de sangre que se agolpaba dentro de mi boca, pero me fue imposible. Estaba total y completamente rota. Mi cuerpo se había paralizado por el dolor punzante de cada llaga, de cada herida que mi cuerpo resguardaba.
Cerré los ojos un momento. Quería relajarme un poco, descansar mi cuerpo de tanto maltrato, y alejarme de la realidad lo más posible. Un par de imágenes llegaron rápidamente hasta mi mente, y sentí temor. Un escalofrió recorrió toda mi columna, la piel terminó erizándose por completo, mis manos sudaron un poco, y mi pulso, como era lo más lógico, terminó por dispararse como cual bestia enjaulada.
A lo lejos, un gran estruendo me trajo nuevamente hacia la realidad. El suelo tembló un momento, y el aire se tornó pesado. Mi visión estaba completamente nublada, por lo que solo pude distinguir los pocos y nada de rayos luminosos que el cielo dejaba escapar de entre las densas y oscuras nubes de hollín y polvo. Luego otro estruendo, y otro, y otro, y otro… y así sucesivamente, cada vez más y más cerca. Traté de moverme del lugar, de alejarme un poco de aquellos golpes, los cuales parecieran que me perseguían. Quizás estaba algo paranoico, pero en mi situación cualquiera lo estaría.
Solo pude avanzar un par de centímetros a ras del suelo, hasta que pude sentir como mis órganos y mis músculos se desgarraban por dentro, los cuales me quitaron las fuerzas necesarias como para seguir avanzando un poco más. Algo que se acercaba, más bien el sonido que este desprendía me dejó más que pasmado, y al momento siguiente, todo se perdió.
Un par de segundos después, logré escuchar los gritos de desesperación de algunos de mis compañeros mientras mi respiración se dificultaba cada vez más. Me sentí impotente. No podía hacer nada, nada para ayudarlos. Mi cuerpo estaba entumecido de pies a cabeza, sin contar las cie
ntos de heridas que se extendían por todo mi cuerpo. Me habría gustado saber que esto habría sido de otra manera, que me habría ahorrado todos estos sufrimientos, estas heridas, pasadas de hambre, frio, arduo trabajo, resfríos eternos, caminatas sin descanso, y muchos otros pesares. ¡Si el mundo fuese diferente! Algunos dicen que esto era inevitable, que en algún momento el odio y el resentimiento que guardaban las personas explotaría, devastando todo a su paso. No importaba si eran niños los que morían a sangre fría, o si eran las mujeres ultrajadas y maltratadas. No importaba si las personas morían de hambre, frío o de alguna enfermedad no tratada. Solo importaba el destruir. Porque no me van a decir que una guerra tiene una buena justificación, y que todos los desastres ocasionados por su causa también son justificados.
Tomé una gran bocanada de aire y traté nuevamente de moverme de mi lugar. La vista se me iba aclarando poco a poco, por lo que era capaz de distinguir varias cosas. Mi cabeza daba vueltas, lo que me dificultó un poco las cosas.
Un par de disparos llegaron del suelo hasta mi paradero. Se habían dado cuenta de mi presencia. ¡Era lo único que me faltaba! Traté de apurarme un poco, pero mis brazos se estaban entumeciendo nuevamente. Traté de pararme, pero perdí inmediatamente el equilibrio, cayendo al suelo en un dos por tres. Llevé la vista hasta mis piernas, las cuales no dejaban de temblar, pero fue todo para peor. No había sentido mucho dolor en ellas, pero ahora que veía la gravedad de mi herida, entré en pánico. Fui capaz de ver por primera vez los huesos de mi pierna. La Tibia y el Peroné de mi pierna izquierda estaban completamente al aire, sin contar la rodilla rota de mi pierna derecha. Quedé blanco de tal impresión, pero tampoco me duró muchísimo, ya que debía salir de aquel espantoso lugar antes de que terminara esparcido por todo el campo de batalla. Me acomodé en el suelo, y dejé mi cuerpo inmóvil. Sentí algo de alivio, ya que no estaba forzando mis músculos y mis huesos, pero no era un alivio absoluto. Logré escuchar el grito de uno de mis compañeros a mis espaldas, no muy lejos y en un
aparente mejor estado que el mío. De a poco moví mi cabeza para poder alcanzarlo con la vista. ¡Y estaba sano! ¡En medio de una guerra y sin herida alguna! Parecía una ilusión, pero era la pura y santa verdad. Entonces me pregunté: ¿Por qué yo no estaba como él? ¿Por qué yo no podía salir de este lugar y él sí? ¿Por qué él tiene la esperanza de salir con vida y volver a ver a su familia y yo no? ¿Qué tiene él que no tenga yo? ¿Qué? ¿¡Qué!?
- Recuerda que les prometiste que volverías a casa. Ahora prométemelo a mí… Cada noche rezaré por ti, te lo juro… Por favor, vuelve…
Lo había prometido. Mis hijos y mi señora tenían plena confianza en mí, y yo les había fallado. Les dije que volvería, y estaba incumpliendo mi promesa… Y no era el único. Cada soldado, cada hombre reclutado, cada varón tenía tras él una familia, tenía una promesa de vida, y ya la mayoría la había roto.
Logré escuchar otros cientos de disparos, y con ellos ver como cierto soldado caía sobre la fría nieve gracias a un mísero disparo en su espalda. Un soldado menos, un hombre menos, un padre menos, un hijo menos, y una familia más con sufrimiento. Cerré los ojos por un par de segundos para poder olvidar lo recién visto y al abrirlos, al frente de mí, un rifle. A cien metros, y soldado enemigo corría hasta mi paradero con una granada en mano y un rifle en la otra. Tomé aire, y con un último impulso y agotando mis últimas fuerzas, tomé el rifle y le disparé al soldado antes de que este lograra lanzarme la granada. Este calló, y otros más llegaron tras de él. Volví a disparar, y otro más calló. Debía luchar hasta el final, y no importaba como, pero saldría con vida y vería por última vez el rostro de mi amada y de mis hijos. Los vería jugando nuevamente por el prado en una tarde de invierno como esta, cuando la nieve aun no termina de caer, y yo jugaría con ellos. Volvería a besar los dulces y embriagantes labios de mi esposa y volvería a sentir la suavidad de su piel contra la mía. Volvería a con ellos, no importaba el precio, pero volvería a verlos.
Pero al final, el rifle calló de mis manos al sentir una fuerte punzada sobre mi estómago. La sangre apareció de un momento a otro, sin dar indicio alguno de que la hemorragia se detendría. Sentí mi cuerpo helado, y mi mirada se tornó borrosa una vez más. Otra punzada llegó hasta mi pecho al segundo siguiente, y con ella la mirada fría y calculadora de uno de mis enemigos con un rifle en mano y apuntando directamente hacia mí. Caí sobre la nieve, y como había escuchado alguna vez de mi abuelo, mi vida completa pasó por mis ojos. Todo lo bueno, todo lo malo, todo se vio reflejado una vez más. Mis faltas y mis consuelos. Mis alegrías y mis penas… Cerré los ojos con lentitud para poder imaginar una mirada de alegría por parte de mis seres amados. Sólo me quedaba pensar en ellos. Ya no sentía dolor, ya no sentía angustia alguna, ya no sentía nada, solo el deseo de verlos una vez más. Pero no los vería tristes, eso nunca. Y ahí estaban, en el porche de mi casa, a los pies de una colina, esperándome con los brazos abiertos y con una cálida sonrisa en sus labios. No dudé ni un minuto, y me levanté para correr hacia ellos. Los abracé entregándoles lo poco y nada que me quedaba, y por primera vez tres años, y última vez en mi vida, volví a sonreír en paz…
4 comentarios:
...tay grande kote...me enorgulleses...
toy hablando como papá..
bueno hija mia...siga escribiendo asi y...no se...sigue asi...
Estremece este pedazo de imaginación. Kote, me encantó (L) te adoro querida ^^ y estoy escuchando John Mayer jajaja(: como tú, lo adoro.
Olaa! Kotee x) .. Ow! Muuy Lindo lo qe escribiste!* .. aaaw y Gracias por Subirme el ánimo (Y)
Cuidateee! .. sigue asi ... Tieenes un Muy Lindo Blog =B .. Como qe tiene un aire al mío .. alkshdalkhda .. Noo Mentira .. Toodos con su esencia 8) .. Cuidatee yaam! .. Chaau♥
Que lindo blog :), ando de vacaciones y chusmeando por todas partes jeje x)
Besitos, me hago seguidora :)
Publicar un comentario