
¿Qué se hace cuando uno ama a una persona, pero lo que sientes no es correspondido? ¿Qué haces cuando te das cuenta que te has vuelto completamente dependiente de esa persona, pero sabes que no puede estar a tu lado? ¿Qué haces cuando no aguantas más las ganas de tenerlo entre tus brazos, el besar sus labios, y el decirle cuanto lo amas aun sabiendo que no podrá oírte, besarte ni sentirte? ¿No es en ese instante cuando te das cuenta de que el amor solo te hace débil, y que la vida sería mucho mejor sin ese sentimiento? ¿O piensas que la vida no tendría sentido sin haber amado alguna vez? Porque no creo que valga la pena el vivir sin saber lo que se siente amar y ser amado. No vale la pena el estar tras la sombra de alguien que te ve como otro asiento ocupado en un autobús. No vale la pena entregar los mejores años de tu vida a alguien que no lo merece, y aun así, ¿no son tus mejores años aquellos en que compartes un sentimiento con otra persona? Porque no basta sólo con querer a alguien, sino que también se necesita confianza, amistad, preocupación. Se necesita enriquecer este sentimiento, no dejarlo solo, porque tarde o temprano perece. Aunque eso sí, el corazón nunca olvida. El corazón nunca borra aquellas llagas que deja un amor perdido, olvidado, desganado. Y aunque se trate de reparar con la llegada de otro nuevo, los recuerdos siempre se quedarán contigo. ¿No sería más fácil el evitar que el corazón conozca lo que otros le pueden entregar? Así se evitaría el dolor, y esas ganas infinitas por querer dejar todo lo que una vez tuviste. Evitarías el hundirte en tus penas, y el dejar de ver la vida como lo hacías antes. Cuando todo tenía luz, cuando todo tenía un propósito, cuando todo tenía un sentido… Porque todo sentido se pierde si alguien no te quiere, no te brinda apoyo, no comparte tus penas y tus alegrías, y no te ayuda a salir adelante, sobrepasando cada obstáculo que la vida te pone por delante. Porque eso es el amor. Porque eso es amar. Y porque todos merecen estar en el corazón de alguien…
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